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viernes, 28 de diciembre de 2012

Capítulo 2



-Isabella




                                                                                                                           -Yo
Unos 9 años después ya me he acostumbrado a vivir aquí, ahora mido 1,59 m, mi pelo es liso color oro y largo hasta la cintura, mis ojos miel como el mar, he cambiado bastante, me sigo hablando con Alberto, y me encuentro a Rodrigo por los pasillos. He hecho bastantes amigas, pero la mejor una chica que conocí cuando llegué aquí con 6 años y que la ocurrió lo mismo, se llama Isabella, es un poco mas bajita que yo, su pelo es liso como la seda y negro como el carbón, le llega un poco menos que la cintura, y tiene los ojos negros hermosos . Isabella y yo ya tenemos 15 años y también hay chicos en este extraño lugar y es imposible escapar de aquí, ya lo he comprobado. Isabella se ha enamorado de uno que se  llama Pablo, uno alto y delgado , no muy diferente a los demás, y está saliendo con él no desde hace mucho.
Yo no estoy enamorada y tampoco estoy como para interesarme por los chicos, solo quiero ver a mi padre, ya que no me queda ningún recuerdo, no tenía nada de él cuando llegué, pero me avisaron de que podía llamar a mi padre y así hice, iban a ir a recoger alguna foto o algo así, le dijeron que yo no volvería, me pongo muchas veces al teléfono, le cuento todo lo que pasa y me escucha atentamente y me dice que me quiero, pero cuando se acaba la conversación yo quiero volver a llamarle. Esta misma tarde me han avisado de que ha llegado una foto en la que salgo yo y mi padre cuando tenía 6 años, he mirado la foto me vienen muchos recuerdos, acaricio la cara de mi padre con ternura, se me llenan por un segundo los ojos de lágrimas, un frío aire entra por la ventana y una pequeña lágrima cae sobre el rostro de aquel joven hombre casi borroso en mis recuerdos, fácilmente se puede borrar de mis pensamientos aunque no quiera, voy hacia la ventana, una rebanada de aire me choca en las mejillas y me alborota el pelo, un escalofrío recorre todo mi cuerpo, casi me decido a quedarme allí mirando las vistas y que el viento alborote mi pelo, pasando las horas, pero prefiero dormir para mañana no parecer un zombi, de mi boca sale una pequeña sonrisa y cierro la ventana. Me empiezo a acostar sobre aquellas finas y delicadas sábanas de mi cama , como si de nubes se tratasen tan suaves y esponjosas, el sueño me alcanzó pronto y me he dejado llevar.
El sol asoma por mi ventana, me pongo suavemente mis zapatos y me dedico a vestirme con torpeza, la mañana es horrorosa cuando es temprano, me tiro sobre la cama y espero un milagro. Después de estar tirada en la cama no se cuantos minutos me decido a salir de la habitación. Todo el mundo ya se dirige hacia el comedor con una rapidez sobrehumana, sin más fui esquivando a la gente como pude para poder llegar a una estrecha cola para el desayuno, no pude esquivar a alguien, me choqué bruscamente contra ella, me caí con tal fuerza que me hice daño en la muñeca al parar. Unos fuertes brazos me recogían del suelo, increíble...

Continuará. 

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