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viernes, 28 de diciembre de 2012

Capítulo 1







Yo era muy feliz y muy amable,me llamó Almirian. Un día entraron de golpe en mi casa unas personas que me cogieron y me llevaron, mi padre los quiso parar, pero le echaron un extraño artilugio que le hizo desmayarse. Me llevaron a un extraño y oscuro lugar, me ataron en una silla y me amordazaron(yo estaba inconsciente).
Cuando me pude despertar me di cuenta de que no podía moverme y que ello no era mi casa, vi una sombra acercarse a mi habitación y me hice la dormida, se oían los pasos cada vez más fuerte y más cerca, se paran de repente y aparece otra, le dice algo y de van a otra parte,me quedo más tranquila. Pasaron unos días y pude ver a mis raptores,:
-Ya veo que te has dado cuenta de que no estas en tu habitación- Dijo con una risa entre medias, era el más alto y también parecía que no se cuidaba muy bien. Tragué saliva y tenía mucho miedo, no sabia que iba a pasar. El otro chico que estaba presente me miró y con voz suave  dijo:
-Tranquila, no te vamos ha hacer nada,solo que.. Está será tu nueva casa- sonrió con una débil sonrisa, un chico agradable y comprensivo, pero resultaba incómodo.
Sorprendida de que tendría que vivir allí desde entonces y que solo tenía 6 años, respondí:
-No, ¡Yo no me quedaré aquí, mi padre me va a encontrar y os arrepentiréis de lo que habéis hecho!
El chico que estaba a mi lado se mostraba decepcionado, pero aún así se presentaron:
-Hola Almirian, yo me llamo Alberto- dijo con mucha simpatía.
-Dejemos nos de chácharas, yo me llamo Rodrigo, pero no te entusiasmes, ahora vendremos a por ti a llevarte a tu habitación.
Alberto miró a Rodrigo con cara enfadada por ser desagradable, pero en un abrir y cerrar de ojos me encontré sola otra vez en aquel cuarto. Estuve horas llorando, de repente oí la puerta y me sequé las lágrimas. Era Alberto, caminó hacia mí y se agachó, luego se acercó y me susurró al oído:
-Es hora de que te lleve a tu cuarto, seguro que te gustará- Se alejó me miró y sonrió, le devolví la sonrisa.
-Si, vamos - respondí con voz ronca.
Alberto me agarró de la mano y nos dirigumos al cuarto nuevo, me sorprendí había gente por todas partes, no estaba sola,de todas las edades, me quedé exhausta. Seguimos caminando hasta estar en frente de una puerta, la abrí y vi la habitación, me encantó, pero.. ¿Dónde se encontraría mi padre? me preguntaba.

Continuará

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